*
A pique estuve de romper a reír cuando te vi por vez primera. Pero a veces la risa puede convertirse en llanto, sobre todo cuando conocí tu pasado.
Yo ignoraba la verdadera naturaleza de tu fatídica vida. Pero aunque hubiera acertado, jamás hubiera imaginado tanto dolor.
Cuando me contaron de dónde y cómo venías, por dentro en mí todo se alteró, aunque procuré calmarme...
Mientras me contaban tu história, intuía que mi interior estaba despojando a ese pobre despiadado que no supo tratarte con respeto.
Traté de simular una sonrisa y rogué que cambiáramos de conversación: "David, prefiero no hablar de este tema".
Sin embargo, a partir de aquel día, algo varió entre nosotras.
Ahora compartimos casa, eres parte de mi, mi FIEL e INSEPARABLE amiga...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
DIME...